Manifiesto a favor del Patrimonio Histórico de Lorca. La construcción de una instalación hotelera
dentro del castillo de Lorca, desatendiendo las recomendaciones de organismos
internacionales y las disposiciones vigentes en materia de protección
del patrimonio histórico, ha indignado a una parte sustancial
de la sociedad lorquina que ya hizo oír su voz contraria cuando
hace años se anunciaron las obras. Con el pretexto del interés
general, de la expansión económica y de la modernización
de Lorca, se viene procediendo en los últimos años a la
destrucción ignorante de importantes restos arqueológicos,
a la pérdida del patrimonio inmueble que caracterizó a
Lorca durante centurias, y a la degradación irreversible del
paisaje histórico de nuestra ciudad, amenazado hoy seriamente
por una actividad constructiva arrolladora y de corte especulativo.
Estos atentados contra el patrimonio histórico, que aparentemente
no acarrean pérdidas económicas para la población
que los sufre, sí producen, sin embargo, perturbaciones sociales
por cuanto los conjuntos históricos y sus monumentos, y la historia
que emana de ellos, forman parte cotidiana de nuestro vivir y deben
seguir formándola en el futuro. Su presencia vivifica el pasado
y lo funde con el presente mostrando la riqueza y la variedad de las
manifestaciones sociales, religiosas y culturales que se han dado cita
en nuestro entorno urbano a lo largo del tiempo. Así lo reconoce
de modo general la UNESCO cuando en sus recomendaciones para la conservación
de los conjuntos históricos dice que éstos deberían
ser protegidos activamente contra su uso inapropiado, contra cualquier
aditamento y contra transformaciones abusivas o desprovistas de sensibilidad,
instando a arquitectos y a urbanistas a que procuren que la vista de
los monumentos y conjuntos en los que se integran, así como lo
que desde ellos se atalaya, no se deteriore, y a que su conciliación
con la vida contemporánea se lleve a cabo de modo armonioso. Lorca ha experimentado en los últimos 20 años una notable transformación económica y social que no ha corrido paralela con el respeto debido al importante legado histórico que atesoraba. De modo interesado y torticero, se ha presentado ese legado como un lastre para el desarrollo de la ciudad y sus habitantes, y se ha justificado cada nefasta actuación contra él acudiendo a un proceso de modernización cuya primera y necesaria premisa parecía ser la de dar la espalda a todo cuanto significara el pasado. En ese contexto ideológico se explica mejor la lamentable destrucción del casco urbano de Lorca, que se iniciaba desde casi el mismo momento en que fue declarado, en 1964, conjunto históricoartístico. Hay que reconocer que en las últimas décadas
la acción de la administración pública en Lorca
ha permitido conservar, renovar y en ocasiones dar nuevo uso a edificios
significativos. También es cierto que la recuperación
de patrimonio mueble es notable. Pero no es menos cierto que multitud
de edificios de menor significado, pero indispensables para la conservación
del paisaje histórico de la ciudad, elemento característico
de todo conjunto histórico-artístico, no solamente no
han gozado de protección alguna sino que se han visto alterados
de modo innecesario y poco adecuado, o incluso se han derribado sin
la menor contemplación aduciendo ruinas que algunas veces podrían
ser discutibles. Por ello, el recinto que en 1964 fue señalado
como de especial protección se encuentra hoy extraordinariamente
mermado por la sustitución, poco o nada controlada, de viejas
edificaciones y la alteración parcial de otras cuyas peculiaridades
constructivas se han desvirtuado de modo casi irreparable. |