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Las zonas deterioradas:
Verde oscuro: fisuras;
Verde claro: perdida de piedras;
Rojo: perdida de mortero;
35% de la fachada deberá ser desmontada;
3% de la piedra será sustituida;
500 grapas sostienen las piedras de la fachada. |
Los artesanos han
vuelto, un siglo después de su última presencia, a la catedral
de Barcelona. Las técnicas arquitectónicas han variado
sustancialmente durante este largo intervalo, pero el proyecto
de rehabilitación dirigido por los arquitectos Mercè Zazurca y
Josep Fuses ha apostado por una filosofía "lo menos traumática
posible". Buena parte del trabajo se está realizando con métodos
similares y con los materiales utilizados a finales del siglo
XIX y primeros del XX, cuando se instaló la actual fachada y el
cimborio.
"Estamos siguiendo el
mismo procedimiento que utilizaron los artesanos de aquella
época para construir, pero en orden inverso" explica Zazurca.
Los operarios han instalado andamios hasta el punto más alto de
la torre lateral que da a la calle de los Comtes e irán
desmontando el pináculo, rematado por un elemento escultórico en
forma de hojas de trébol, pieza por pieza, para limpiarlas allí
mismo.
Una vez acabado el
trabajo, el conjunto volverá a montarse, tal y como estaba, y
para ello se han numerado todas las piezas, especificando
incluso su orientación cardinal. "Se requiere una gran
minuciosidad y un personal cualificado con manos de cirujano. Es
una tarea para auténticos artesanos del siglo XXI", asegura un
aparejador.
Los arquitectos ponen
énfasis en mantener el espíritu de sus predecesores: "No nos
gustan las actuaciones que lo cambian todo. Es como hacerle un
lifting a una persona de 60 años y dejarle la cara de una
niña". El mortero será el mismo que se usó inicialmente, una
mezcla con cal, y si se ha de reemplazar algún bloque de piedra
se recurrirá a un remanente --guardado en los almacenes
municipales-- del mismo tipo de material que se utilizó
entonces, procedente de las ya cerradas canteras de Montjuïc.
Sólo variará la
estructura de hierro forjado que sostiene el interior del
pináculo y que ha sido el causante involuntario de buena parte
del daño. "Las filtraciones de agua, provocadas por un sistema
deficiente de evacuación, oxidaron el hierro, que aumentó hasta
un 20% su volumen", indica Zazurca.
Piedras reventadas
En la fachada, este
proceso ha reventado por dentro algunas piedras --sujetas con
una grapa de hierro (ver gráfico adjunto) a la antigua pared
gótica del siglo XV-- y las ha roto, lo que ha provocado la
aparición de diferentes grietas. En el caso de la torre, el
aumento de volumen ha separado las juntas de unión
El mortero se fue
erosionando hasta desaparecer en muchas de las juntas y el
efecto final pone los pelos de punta con sólo mover con la mano
el pináculo. "Baila como un flan", explica un operario mientras
muestra el resultado de la acción.
Arquitectos y operarios optan por no dramatizar, pero ante la
imagen de toda la estructura moviéndose, a alguien se le escapa
un comentario inevitable sobre el peligro que entrañaba esta
situación: "Con un vendaval fuerte se podía haber caído media
torre a la calle".
No hubiera sido la
primera vez. Además del desprendimiento de algunos elementos de
la fachada en el verano del 2003, que a pesar de llegar a la vía
pública no causaron daños, muchos más han ido cayendo sobre el
techo de la catedral desde las torres o el cimborio. La visión
de este último desde lo alto de la torre lateral muestra
pináculos rotos y ángeles descabezados.
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Como se han construido las paredes:
vidriera, pared original gótica (siglo XV), fachada
neogótica (siglo XIX), argamasa puesta para el acabado de la
fachada, grapas de hierro de fijación de las dos paredes. |
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El deterioramiento actual:
Las grapas, oxidadas debido al contacto con el agua, han
ganado volumen; grapa; aparecimiento de fisuras en la
piedra; algunas piedras se desplazan; el mortero que hay en
las juntas se desprende. |
Rehabilitación
preventiva
"Es una catedral
impresionante y de una refinada complejidad, poco evidente a
primera vista, pero tiene muchos temas pendientes a causa de la
falta de mantenimiento", lamenta Zazurca.
Los arquitectos, que reconocen estar
trabajando al ritmo que les marca la llegada de nuevos recursos
económicos, han creado un equipo "multidisciplinar de
especialistas" y han ideado un proyecto de "rehabilitación
preventiva" para que no vuelvan a repetirse los mismos
problemas. "Las catedrales están vivas y necesitan un cuidado
continuo que aquí no se ha realizado", recuerda Fuses. Suerte de
los artesanos. El
Ayuntamiento de Barcelonas ha solicitado de forma oficial a la
Generalitat y al Gobierno central una contribución urgente para
financiar la rehabilitación de la catedral de Barcelona.
El
presupuesto inicial de las obras, que han comenzado este mismo
mes, se ha triplicado a causa de la importante degradación que
sufre buena parte del edificio. El consistorio confía en que los
gobiernos español y catalán respondan a su petición de ayuda. De
lo contrario, avisa de que hay peligro de que las obras queden
paralizadas este mismo año por falta de recursos económicos.
El ayuntamiento ha convocado a ambas administraciones, junto a
los responsables de la catedral, a una reunión para tratar de
alcanzar un acuerdo económico.
Actuación urgente
El
comienzo de las obras de la primera fase de intervención,
centrada en la torre lateral de la fachada, situada en la
esquina que da a la calle dels Comtes, ha confirmado aún
más el diagnóstico hecho público el pasado mes de diciembre por
el equipo encargado de la rehabilitación. El estado de la torre
es precario y entrañaba un peligro real de caída.
El
resto de la fachada (un 35% de la cual deberá ser desmontada),
la torre de las campanas y el cimborio (este último pendiente
del pago de una partida del plan de catedrales del Gobierno
prometida hace tiempo) se encuentran también en muy mal estado.
Las arcas, sin embargo, se han quedado vacías tras costear el
complejo estudio que ha servido para determinar el alcance del
deterioro del conjunto arquitectónico y la ejecución de la
primera fase, financiada en un 75% por el ayuntamiento y el 25%
restante por la propia catedral.
Coste
excesivo
Según
las últimas apreciaciones, el coste global de las obras asciende
a más de 4 millones de euros (más de 666 millones de pesetas).
Jordi Portabella, presidente del Instituto Municipal del Paisaje
Urbano, declaró ayer a EL PERIÓDICO que el consistorio ha
contribuido ya con un millón de euros, y consideró que es hora
de que otras instituciones "entren en el proyecto".
Portabella aseguró que el coste de las obras es "excesivo" para
el ayuntamiento. "Es imprescindible que el Gobierno y la
Generalitat de Catalunya se impliquen", afirmó. Las esperanzas
municipales de llegar a un acuerdo conjunto se basan, por un
lado, en el carácter emblemático que tiene la catedral de
Barcelona y el agravio comparativo entre lo que ya ha abonado el
ayuntamiento y la nula participación de la Generalitat. Otra
baza reside en la obligación que tiene el Ministerio de Fomento
de dedicar un 1% de las obras de infraestructuras que realiza en
cada comunidad a cuestiones relacionadas con la cultura.
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