REHABILITACIÓN DE LA CATEDRAL DE BARCELONA

El Periódico de Catalunya

Barcelona,  25 de enero de 2005.

Las zonas deterioradas:

Verde oscuro: fisuras;

Verde claro: perdida de piedras;

Rojo: perdida de mortero;

35% de la fachada deberá ser desmontada;

3% de la piedra será sustituida;

500 grapas sostienen las piedras de la fachada.

Los artesanos han vuelto, un siglo después de su última presencia, a la catedral de Barcelona. Las técnicas arquitectónicas han variado sustancialmente durante este largo intervalo, pero el proyecto de rehabilitación dirigido por los arquitectos Mercè Zazurca y Josep Fuses ha apostado por una filosofía "lo menos traumática posible". Buena parte del trabajo se está realizando con métodos similares y con los materiales utilizados a finales del siglo XIX y primeros del XX, cuando se instaló la actual fachada y el cimborio.

"Estamos siguiendo el mismo procedimiento que utilizaron los artesanos de aquella época para construir, pero en orden inverso" explica Zazurca. Los operarios han instalado andamios hasta el punto más alto de la torre lateral que da a la calle de los Comtes e irán desmontando el pináculo, rematado por un elemento escultórico en forma de hojas de trébol, pieza por pieza, para limpiarlas allí mismo.

Una vez acabado el trabajo, el conjunto volverá a montarse, tal y como estaba, y para ello se han numerado todas las piezas, especificando incluso su orientación cardinal. "Se requiere una gran minuciosidad y un personal cualificado con manos de cirujano. Es una tarea para auténticos artesanos del siglo XXI", asegura un aparejador.

Los arquitectos ponen énfasis en mantener el espíritu de sus predecesores: "No nos gustan las actuaciones que lo cambian todo. Es como hacerle un lifting a una persona de 60 años y dejarle la cara de una niña". El mortero será el mismo que se usó inicialmente, una mezcla con cal, y si se ha de reemplazar algún bloque de piedra se recurrirá a un remanente --guardado en los almacenes municipales-- del mismo tipo de material que se utilizó entonces, procedente de las ya cerradas canteras de Montjuïc.

Sólo variará la estructura de hierro forjado que sostiene el interior del pináculo y que ha sido el causante involuntario de buena parte del daño. "Las filtraciones de agua, provocadas por un sistema deficiente de evacuación, oxidaron el hierro, que aumentó hasta un 20% su volumen", indica Zazurca.

  

Piedras reventadas

En la fachada, este proceso ha reventado por dentro algunas piedras --sujetas con una grapa de hierro (ver gráfico adjunto) a la antigua pared gótica del siglo XV-- y las ha roto, lo que ha provocado la aparición de diferentes grietas. En el caso de la torre, el aumento de volumen ha separado las juntas de unión

El mortero se fue erosionando hasta desaparecer en muchas de las juntas y el efecto final pone los pelos de punta con sólo mover con la mano el pináculo. "Baila como un flan", explica un operario mientras muestra el resultado de la acción.
Arquitectos y operarios optan por no dramatizar, pero ante la imagen de toda la estructura moviéndose, a alguien se le escapa un comentario inevitable sobre el peligro que entrañaba esta situación: "Con un vendaval fuerte se podía haber caído media torre a la calle".

No hubiera sido la primera vez. Además del desprendimiento de algunos elementos de la fachada en el verano del 2003, que a pesar de llegar a la vía pública no causaron daños, muchos más han ido cayendo sobre el techo de la catedral desde las torres o el cimborio. La visión de este último desde lo alto de la torre lateral muestra pináculos rotos y ángeles descabezados.

Como se  han construido las paredes:

vidriera, pared original gótica (siglo XV), fachada neogótica (siglo XIX), argamasa puesta para el acabado de la fachada, grapas de hierro de fijación de las dos paredes.

 

El deterioramiento actual:

Las grapas, oxidadas debido al contacto con el agua, han ganado volumen; grapa; aparecimiento de fisuras en la piedra; algunas piedras se desplazan; el mortero que hay en las juntas se desprende.

 

Rehabilitación preventiva

"Es una catedral impresionante y de una refinada complejidad, poco evidente a primera vista, pero tiene muchos temas pendientes a causa de la falta de mantenimiento", lamenta Zazurca.

Los arquitectos, que reconocen estar trabajando al ritmo que les marca la llegada de nuevos recursos económicos, han creado un equipo "multidisciplinar de especialistas" y han ideado un proyecto de "rehabilitación preventiva" para que no vuelvan a repetirse los mismos problemas. "Las catedrales están vivas y necesitan un cuidado continuo que aquí no se ha realizado", recuerda Fuses. Suerte de los artesanos. El Ayuntamiento de Barcelonas ha solicitado de forma oficial a la Generalitat y al Gobierno central una contribución urgente para financiar la rehabilitación de la catedral de Barcelona.

El presupuesto inicial de las obras, que han comenzado este mismo mes, se ha triplicado a causa de la importante degradación que sufre buena parte del edificio. El consistorio confía en que los gobiernos español y catalán respondan a su petición de ayuda. De lo contrario, avisa de que hay peligro de que las obras queden paralizadas este mismo año por falta de recursos económicos.
El ayuntamiento ha convocado a ambas administraciones, junto a los responsables de la catedral, a una reunión para tratar de alcanzar un acuerdo económico.

Actuación urgente

El comienzo de las obras de la primera fase de intervención, centrada en la torre lateral de la fachada, situada en la esquina que da a la calle dels Comtes, ha confirmado aún más el diagnóstico hecho público el pasado mes de diciembre por el equipo encargado de la rehabilitación. El estado de la torre es precario y entrañaba un peligro real de caída.

El resto de la fachada (un 35% de la cual deberá ser desmontada), la torre de las campanas y el cimborio (este último pendiente del pago de una partida del plan de catedrales del Gobierno prometida hace tiempo) se encuentran también en muy mal estado. Las arcas, sin embargo, se han quedado vacías tras costear el complejo estudio que ha servido para determinar el alcance del deterioro del conjunto arquitectónico y la ejecución de la primera fase, financiada en un 75% por el ayuntamiento y el 25% restante por la propia catedral.

Coste excesivo

Según las últimas apreciaciones, el coste global de las obras asciende a más de 4 millones de euros (más de 666 millones de pesetas). Jordi Portabella, presidente del Instituto Municipal del Paisaje Urbano, declaró ayer a EL PERIÓDICO que el consistorio ha contribuido ya con un millón de euros, y consideró que es hora de que otras instituciones "entren en el proyecto".

Portabella aseguró que el coste de las obras es "excesivo" para el ayuntamiento. "Es imprescindible que el Gobierno y la Generalitat de Catalunya se impliquen", afirmó. Las esperanzas municipales de llegar a un acuerdo conjunto se basan, por un lado, en el carácter emblemático que tiene la catedral de Barcelona y el agravio comparativo entre lo que ya ha abonado el ayuntamiento y la nula participación de la Generalitat. Otra baza reside en la obligación que tiene el Ministerio de Fomento de dedicar un 1% de las obras de infraestructuras que realiza en cada comunidad a cuestiones relacionadas con la cultura.