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Aumentan
escandalosamente las desapariciones de nuestro patrimonio, con
derribos, deterioros, suplantaciones...: el añorado Depósito de
“hormigón armado”, único entre los que se conocen, conservados
en Europa, el arranque de cornisa del arco de Aníbal, el cubo de
la muralla, la casa de Churriguera, de los “ Niños de coro”, de
Genaro de Nó, de Maria la Brava, los jardines de la Trinidad con
sus árboles centenarios, la Cueva de Salamanca, el Seminario de
Carvajal...¡Para qué seguir!. Mientras lamentamos las últimas
fechorías, se nos anuncian las inmediatas, sin tiempo para el
“duelo” de las primeras.
Con la fiebre de la pavimentación agranitada de las calles se
juntó la deforestación de árboles, jardines, huertas...en pro de
Hoteles, aparcamientos; luego vino la furia de las demoliciones
con los previos deterioros, para justificarlas. Así yace lleno
de maleza el suelo del “Botánico”, donde se oculta una parte
importante de nuestra historia, esperando la ocasión propicia
para ocuparlo, nada menos que con una Biblioteca- cultura contra
Cultura. ¡Hasta cuando, Catalina, abusarás de nuestra paciencia!
Se cambian “las denominaciones de origen”, distinguiendo
fachadas de interiores, elevando plantas y perforando para robar
subsuelo público, en un centro lleno de historia vigente y
yacente. Claro, es razonable, porque “altura” tanto significó
elevación como profundidad. Ahí está la huella latina en la
expresión “alta mar”. Si levantara la cabeza María la Brava,
armaría otra guerra de Bandos, al saber que su casa, se esta
elevando babélicamente hacia el cielo y satánicamente hacia el
infierno....Y es un infierno lo que está ocurriendo en nuestra
noble, bella, histórica y culta ciudad.
Dejamos nuestro duelo, sin olvidarlo, por los desastres pasados,
porque ya tenemos la amenazadora piqueta dispuesta a cargarse el
Gran Hotel, una mansión emblemática del tiempo del dictador
Primo de Rivera, que con los Trocóniz alcanzó un piso más por
las alturas y se apoderó horizontalmente para sus extensiones
hosteleras, de los aledaños ajardinados del Ayuntamiento.¡
Cuánto se podría investigar de la historia reciente, si los
Archivos del Municipio estuvieran acondicionados y al alcance de
todos los ciudadanos!.
El GRAN HOTEL ni es un dechado artístico ni está declarado BIC y
en eso se amparan los especuladores de turno, para arrasarlo en
pro de apartamentos de lujo. Pero El GRAN HOTEL, digna
edificación de piedra de Villamayor, desde hace años, es parte
de un conjunto del casco histórico, en el que convergen y
conversan la Gran Plaza Mayor con dos arcos, el Mercado
modernista, el Corrillo y San Martín, los arranques de S. Pablo
y la Rua, Menéndez, San Justo y toda su trasera con la Pl. del
Ángel, Varillas, y luego San Julián, Pozo Amarillo, soportales
del mercado...No cabe duda que despersonalizarán y desfigurarán
el conjunto, como se desfiguró recientemente el comienzo de la
calle Toro...y lo que es peor, ¿cómo va a afectar el socavón a
la propia Plaza Mayor, a todo los demás edificios colindantes y
justamente cuando se intenta cantar las glorias de nuestra joya
de la corona, de valor universal , en la celebración de los 250
años de su nacimiento?.
Pero hay más, porque los especuladores, y con ellos el principal
edil están ya trazando planos para un gran aparcamiento: a lo
ancho... ¿por dónde y hasta dónde? Y en lo profundo, con tres
plantas, la tercera para uso público. El centro mismo de
Salamanca, lo queramos o no, ladinamente, se está llenando de
aparcamientos, además del de la Trinidad, Santa Eulalia y
Capillo, el de Colón, Carmelitas de Zamora, y en el mismísimo
cogollo el de Maria la Brava que se apoderará de los Bandos y el
del Sr. Campos que, con la venia y plácet del Alcalde, socavará
una zona histórica, céntrica y de solera y extenderá sus
tentáculos por la plaza Mayor, Corrillo, Mercado... ¿Dónde si
no, encontrarán el espacio? Sonarán las escavadoras y los
petardos. Y luego la entrada y salida de coches ¿Cómo es posible
que quepa en una cabeza bien amueblada y en un corazón que ame
la Ciudad tamaño despropósito y desaguisado?.
Lo que también resulta incomprensible es la incongruencia de los
munícipes concediendo licencias a mansalva para abrir plazas
hoteleras y permitir al tiempo el cierre del hotel más
emblemático.
Si ahora hay una norma que permite cambiar los usos por causa de
escaso rendimiento, demos al Gran hotel una utilidad pública. Se
proyectan nuevos edificios para bibliotecas, para archivos...,
pero se dejan deteriorar, mal usar, malversar o demoler
edificios artísticos, con historia, céntricos, en pleno casco,
para construir apartamentos de lujo.
¡Basta ya, Sr. Alcalde, basta ya Sr. Campos, señores
especuladores, ¡basta ya!...será el clamor que necesita arrancar
Salamanca de todos los que se precian de ser sus hijos.
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