NOVIEMBRE 2004

También nos descalabran el GRAN HOTEL DE SALAMANCA

Matilde Garzón Ruipérez
Asociación de Ciudadanos por la defensa del Patrimonio

Desde hace unos meses, ha pasado a ser “tema de nuestro tiempo” el derribo de “EL GRAN HOTEL”. ¡Con qué agilidad lo trataría la pluma de Enrique de Sena!.

 

Aumentan escandalosamente las desapariciones de nuestro patrimonio, con derribos, deterioros, suplantaciones...: el añorado Depósito de “hormigón armado”, único entre los que se conocen, conservados en Europa, el arranque de cornisa del arco de Aníbal, el cubo de la muralla, la casa de Churriguera, de los “ Niños de coro”, de Genaro de Nó, de Maria la Brava, los jardines de la Trinidad con sus árboles centenarios, la Cueva de Salamanca, el Seminario de Carvajal...¡Para qué seguir!. Mientras lamentamos las últimas fechorías, se nos anuncian las inmediatas, sin tiempo para el “duelo” de las primeras.

Con la fiebre de la pavimentación agranitada de las calles se juntó la deforestación de árboles, jardines, huertas...en pro de Hoteles, aparcamientos; luego vino la furia de las demoliciones con los previos deterioros, para justificarlas. Así yace lleno de maleza el suelo del “Botánico”, donde se oculta una parte importante de nuestra historia, esperando la ocasión propicia para ocuparlo, nada menos que con una Biblioteca- cultura contra Cultura. ¡Hasta cuando, Catalina, abusarás de nuestra paciencia!

Se cambian “las denominaciones de origen”, distinguiendo fachadas de interiores, elevando plantas y perforando para robar subsuelo público, en un centro lleno de historia vigente y yacente. Claro, es razonable, porque “altura” tanto significó elevación como profundidad. Ahí está la huella latina en la expresión “alta mar”. Si levantara la cabeza María la Brava, armaría otra guerra de Bandos, al saber que su casa, se esta elevando babélicamente hacia el cielo y satánicamente hacia el infierno....Y es un infierno lo que está ocurriendo en nuestra noble, bella, histórica y culta ciudad.

Dejamos nuestro duelo, sin olvidarlo, por los desastres pasados, porque ya tenemos la amenazadora piqueta dispuesta a cargarse el Gran Hotel, una mansión emblemática del tiempo del dictador Primo de Rivera, que con los Trocóniz alcanzó un piso más por las alturas y se apoderó horizontalmente para sus extensiones hosteleras, de los aledaños ajardinados del Ayuntamiento.¡ Cuánto se podría investigar de la historia reciente, si los Archivos del Municipio estuvieran acondicionados y al alcance de todos los ciudadanos!.

El GRAN HOTEL ni es un dechado artístico ni está declarado BIC y en eso se amparan los especuladores de turno, para arrasarlo en pro de apartamentos de lujo. Pero El GRAN HOTEL, digna edificación de piedra de Villamayor, desde hace años, es parte de un conjunto del casco histórico, en el que convergen y conversan la Gran Plaza Mayor con dos arcos, el Mercado modernista, el Corrillo y San Martín, los arranques de S. Pablo y la Rua, Menéndez, San Justo y toda su trasera con la Pl. del Ángel, Varillas, y luego San Julián, Pozo Amarillo, soportales del mercado...No cabe duda que despersonalizarán y desfigurarán el conjunto, como se desfiguró recientemente el comienzo de la calle Toro...y lo que es peor, ¿cómo va a afectar el socavón a la propia Plaza Mayor, a todo los demás edificios colindantes y justamente cuando se intenta cantar las glorias de nuestra joya de la corona, de valor universal , en la celebración de los 250 años de su nacimiento?.

Pero hay más, porque los especuladores, y con ellos el principal edil están ya trazando planos para un gran aparcamiento: a lo ancho... ¿por dónde y hasta dónde? Y en lo profundo, con tres plantas, la tercera para uso público. El centro mismo de Salamanca, lo queramos o no, ladinamente, se está llenando de aparcamientos, además del de la Trinidad, Santa Eulalia y Capillo, el de Colón, Carmelitas de Zamora, y en el mismísimo cogollo el de Maria la Brava que se apoderará de los Bandos y el del Sr. Campos que, con la venia y plácet del Alcalde, socavará una zona histórica, céntrica y de solera y extenderá sus tentáculos por la plaza Mayor, Corrillo, Mercado... ¿Dónde si no, encontrarán el espacio? Sonarán las escavadoras y los petardos. Y luego la entrada y salida de coches ¿Cómo es posible que quepa en una cabeza bien amueblada y en un corazón que ame la Ciudad tamaño despropósito y desaguisado?.

Lo que también resulta incomprensible es la incongruencia de los munícipes concediendo licencias a mansalva para abrir plazas hoteleras y permitir al tiempo el cierre del hotel más emblemático.

Si ahora hay una norma que permite cambiar los usos por causa de escaso rendimiento, demos al Gran hotel una utilidad pública. Se proyectan nuevos edificios para bibliotecas, para archivos..., pero se dejan deteriorar, mal usar, malversar o demoler edificios artísticos, con historia, céntricos, en pleno casco, para construir apartamentos de lujo.

¡Basta ya, Sr. Alcalde, basta ya Sr. Campos, señores especuladores, ¡basta ya!...será el clamor que necesita arrancar Salamanca de todos los que se precian de ser sus hijos.