El Depósito
Elevado de Aguas de Campoamor, construido en 1914, es una de las
primeras construcciones en hormigón armado que se realizan en
España. Llama la atención por estar todo él construido en
hormigón, un material entonces en sus albores, y por su enorme
volumen (4.000 metros cúbicos), para cuya construcción se
necesitaron 300 toneladas de cemento y 800 de hierro. El hormigón
armado visto aporta la fuerza y la expresividad propia de este
material. La ausencia de cualquier tipo de revestimiento
transmite la veracidad y funcionalidad del conjunto.
Desde el punto de vista higiénico y sanitario supuso que, por
primera vez, los vecinos de Salamanca pudieran disponer de agua
corriente en sus viviendas, cuando, hasta entonces, debían
acudir a las fuentes y pozos para obtenerla. Los cambios que
supuso en las costumbres de limpieza y aseo de los ciudadanos
fueron enormes, marcando un antes y un después en el uso del
agua en la ciudad.
El Depósito de Aguas es, sin duda, un hito urbano que marcó la
transición del siglo XIX al XX, contribuyendo a romper los
esquemas tradicionales de la ciudad y abriendo nuevas
posibilidades socio - urbanísticas. Constituye, además, un
referente de primera categoría en la memoria colectiva de la
ciudad.
Derribar el Depósito supone hurtar a los ciudadanos un
patrimonio que forma parte de la historia de la ciudad, que ha
contribuido a facilitar el desarrollo urbanístico de la misma y
a mejorar nuestras vidas. Acabar con el Depósito sería otra
nueva e irremediable pérdida que no aportaría nada positivo a
la ciudad. Conservar el Depósito permitiría abrir nuevas
perspectivas urbanísticas para el mismo, cambiando el concepto
de utilidad por una nueva propuesta estética que contribuya a
definir un espacio urbano que va a ser acondicionado en breve.
Todos estos motivos nos llevan a solicitar al Ayuntamiento de
Salamanca que conserve el Depósito, buscando algún tipo de
utilidad para el mismo, una vez que deje de cumplir su función
como tal Depósito.
El Depósito de
Aguas de Salamanca fue construido entre los años 1914 y 1915,
significó solucionar el abastecimiento de agua a toda la ciudad
desde cuando sólo había fuentes en algunas plazas hasta los
167.000 habitantes actuales. El agua sube desde el río por
bombas y allí a treinta metros de altura tiene la presión
suficiente, se vierte y se distribuye, para por vasos
comunicantes llegar a todas las viviendas. El vaso tiene unas
dimensiones de 27,5 metros de diámetro y 7 metros de altura. El
arquitecto Santiago Madrigal diseñó la red de abastecimiento.
El depósito es proyecto de un ingeniero francés, está en la
zona más alta de la ciudad donde hace 86 años se sembraban
cereales. Tras el derrumbe en 1905 del depósito de la calle
Santa Engracia de Madrid la solidez de la estructura rompió las
posibles desconfianzas sobre la seguridad de la construcción.
El hormigón era desconocido como material en la construcción
pero aquí es el único material empleado, ésta fue una apuesta
arriesgada y experimental en España. A pesar de ello: hoy y
desde entonces esta lleno (4 millones de litros de capacidad), y
no ha sufrido la más mínima reparación o limpieza. Parte del
éxito y de la admiración que inspira se lo debe a su forma
auténtica y singular.
Al lado del Depósito hay unos aljibes semienterrados que se
llegaron a utilizar para reservar agua pero tras la
construcción del Depósito elevado no se volvieron a utilizar.
Próximamente serán transformados en Museo del Comercio, son
dos grandes salas de ladrillo recubierto formando un conjunto de
bóvedas y columnas.
El Ayuntamiento de Salamanca desea construir pisos en la parte
de abajo del solar, crear una pequeña zona verde y ya están
finalizando las obras para el secado del Depósito, porque el
agua pierde calidad a su paso y no es necesario elevarla para
seguir abasteciéndonos. La primera opinión por parte de
cualquier ciudadano puede ser de rechazo a su permanencia, pero
cuando se habla de: iluminación, secado, arreglo del entorno y
la posibilidad de transformarlo en un mirador o un planetario, o
simplemente de los valores que desconocemos, la gente imagina y
acepta su transformación, restauración y recuperación para la
ciudad. Así se ha manifestado por parte de la opinión
pública, solamente las autoridades lo rechazan.
La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural aprobó por
unanimidad el informe favorable a la conservación y
catalogación emitido por el arquitecto al cual se le encargó y
destaca: las grandes dimensiones, el uso pionero del hormigón
como único material y la carencia de revestimientos que permite
observar la estructura. Ahora los vecinos son los primeros
interesados en que no crezcan más hierbas, el solar esté
vallado o el Depósito esté tan feo y descuidado. Se espera un
aprovechamiento cultural al conjunto Depósito - aljibes que
revitalice la vida en el barrio y el ordenamiento urbanístico
de la futura plaza. Siguiendo el ejemplo de otros depósitos de
agua, o incluso de combustible que han sido reconvertidos en
centros culturales, bibliotecas, salas de exposiciones...
Más
informaciones:
http://club.telepolis.com/eldeposito/index.htm
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