SALVEMOS LA TORRE DE CAN XACÓ DE CREIXELL Empieza a ser difícil identificar la personalidad geográfica y urbana de los pueblos de la costa del Camp de Tarragona, la hoy denominada comarca del Tarragonés y parte de la Costa Dorada, dado su desarrollo turístico uniformado por una casi continuidad de edificaciones de apartamentos y chalets. El centro histórico de Creixell, situado sobre una colina a 48 metros de altura, es uno de los pocos que aún conservan el carácter originario con más pureza gracias al hecho que aún predominan las casas tradicionales, subrayado por la aguja del campanario del arquitecto Jujol y la silueta del cubo del castillo emergente. Si se afina un poco la mirada, en las fotografías antiguas y aún desde ciertos puntos de vista de los alrededores, se percibe el punteado de las almenas de dos torres; la de Ca la Miquelina y la de Cal Jeroni. La tercera torre crexelina, la de Can Xacó, no es observable porque está descabezada y hoy, además, corre el peligro de desfiguración completa.
En efecto, el casal de Can Xacó, situado en la calle Sant Jaume, número 4 i 6, es del siglo XVIII y está flanqueado por una torre medieval hoy rebajada y con un tejado que la domestica aún mas, hecho que ha llevado a dudar sobre su carácter militar. Justo pegado a su lado y por detrás, se quieren construir 17 apartamentos nuevos, densificando completamente el solar de la mencionada casa. Los promotores han cedido al Ayuntamiento el edificio de Can Xacó, pero desaprovechando una propuesta aceptada en su día por los promotores de construir en otro solar municipal de la calle a cambio de Can Xacó; finalmente no se ha encontrado solución mas provechosa para los promotores y más desgraciada para el pueblo que dejar construir detrás y al lado, ahogando la torre, y en medio del pueblo, una cantidad de apartamentos inverosímil. Si se observa la planta medieval del centro histórico o el casco antiguo de Creixell, perfectamente definido por la forma de las calles, la topografía y ciertas edificaciones que sirven para fecharla, se configura como una forma de almendra con el castillo y la Torre de Can Jeromi tangentes al corazón del fruto, uno por cada lado, y la iglesia y la torre de la Miquelina en la punta de la figura. Este primitivo núcleo del siglo XIV se completa con la torre y Can Xacó (como dan testimonio las dos ventanas de la torre), situados al lado del camino a Francia, hoy calle de Sant Jaume. Se entiende que la anterior casa de la actual Can Xacó del siglo XVIII, de estar fuera del recinto amurallado, debía ser más pequeña y que no llegaba a tocar la torre para que pudiera servir de refugio en el caso de ser atacados. Y que al crecer el recinto defensivo e incluir Can Xacó, entonces la nueva casa del siglo XVIII se enganchó a la torre, como ha acontecido con diversas masías con torres hoy anexas. Todas las construcciones militares, sea cual sea su estado de conservación, son monumento nacional, hoy Bienes Culturales de Interés Nacional, desde la ley de 1949, la cual no protege únicamente a la construcción en si misma, si no también el entorno a fin de no desfigurar las proporciones y dejar respirar el monumento para que pueda vivir dignamente. La importancia de un monumento bien conservado es que, además de ser testimonio de su tiempo, ayuda de alguna manera a recrear este, permitiéndonos poderlo volver a vivir y por tanto acceder a su conocimiento y estima. La codicia del aprovechamiento intensivo de un solar central y la ignorancia del valor de este edificio militar y de su casa anexa (reconocidos por toda la historiografía sobre el pueblo de Creixell y el propio ayuntamiento en un Catalogo de edificios, elementos y entornos de interés arquitectónico y cultural que finalmente no fue aprobado), están permitiendo el atentado de su destrucción, que ya ha comenzado debido a que la torre a estado descalzada en más de un metro de rebaje de sus cimientos por la calle de Sant Jaume y por la parte interior del solar se ha destruido una bóveda de un deposito de vino posterior magnífico, así como todo un cuerpo de edificio de Can Xacó que salía hacia el patio. Lo mas incomprensible es que el edificio cedido tiene la servidumbre de hacer de puerta de entrada a los coches de los nuevos apartamentos a construir detrás y al lado, con lo que todo junto, además de destruir los cimientos de la torre y amenazar su estabilidad, de ahogarla por los lados y por arriba (dado que los apartamentos pegados la sobrepasan en altura), para más miseria técnica y económica, las tejas del ático vierten sobre la torre según el plano del proyecto aprobado. Es difícil de entender que a la entrada del siglo XXI, cuando tenemos la evidencia más asfixiante de la destrucción de lo que era nuestra maravillosa costa catalana por el desorden, continuidad y densidad de las construcciones turísticas de la playa y en los pueblos, aún haya administraciones que dejan perder su riqueza histórica y patrimonial para convertir uno de sus centros históricos más bien conservados de la marina de Tarragona en un pueblo despersonalizado y vulgar.
Honorense, autoridades locales y autonómicas no solamente por el hecho de salvar la Torre de Can Xacó, sino también por restaurarla, quitándole el tejado que la humilla recreciéndola a la altura de las otras dos torres de la Miquelina y la de Can Jeroni, dejándo libre el solar de al lado de la calle de Sant Jaume y de atrás a la distancia de respecto de 6 m. Restaurando Can Xacó dignamente, se obtendría que Creixell pudiera servir de referencia de las cosas bien echas en la conservación del patrimonio.
SOS MONUMENTS. |