PROBLEMAS EN UNA FINCA
PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Una campaña pide
el recorte del edificio contiguo a la Casa Batlló
Varios grupos instan a eliminar
4 plantas que autorizó Porcioles
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| . Foto: SERGIO LAINZ |
Distintas asociaciones y colectivos artísticos, entre ellos la
Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts y SOS Monuments, solicitan
la intervención de las administraciones para que la Casa Batlló,
patrimonio de la humanidad, recupere el esplendor de hace un siglo.
Quieren que la fachada del edificio de Gaudí se pueda ver totalmente
y que para ello se recorte la altura del inmueble contiguo, que se está
rehabilitando para hacer viviendas de lujo.
El problema se remonta a 1960, cuando el alcalde Porcioles autorizó
levantar cuatro plantas más a la finca del 45 del paseo de Gràcia.
Ahora, aprovechando la rehabilitación, las asociaciones piden
la intervención de las instituciones para preservar la obra de
Gaudí.
CARTA AL ALCALDE
En una carta que la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts envió
en junio al alcalde Joan Clos, el presidente, Jordi Bonet, cree que
ahora "se podría corregir el disparate" y pide al consistorio
que se plantee "la posibilidad de derribar las plantas que sobrepasan
la obra".
Cuando se construyó la Casa Batlló, el edificio rehabilitado,
cuyos pisos se acaban de poner a la venta, tenía cinco plantas
y en 1960 pasó a tener nueve. La normativa actual solo permite
construir seis plantas en calles con una anchura de más de 20
metros cuando se trata de un edificio nuevo o de una reconstrucción,
pero se permite mantener la configuración si solo se rehabilita,
según la concejala del Eixample y de Urbanismo, Assumpta Escarp.
El Departament de Cultura afirmó que las obras se ajustan a la
normativa.
En el informe Tornar les coses a la seva alçada, que SOS Monuments
colgó en su web, algunas asociaciones afirman que se han aprovechado
las obras para levantar 80 centímetros más. Escarp dijo
que la finca no ha crecido ni en volumetría ni en altura. La
asociación Pro-Miranda iniciará mañana, frente
a la Casa Batlló, una recogida de firmas. Pero es poco probable
que las administraciones compren los pisos, que cuestan unos 12.000
euros el metro cuadrado, para después derribarlos.
Fuentes de la empresa Hines, promotora de los pisos, no quisieron ayer
hacer declaraciones al no haberse dirigido a ellos ni las administraciones
ni las asociaciones.