SOS Monuments pedirá al fiscal
que actúe en defensa de la integridad de la Casa Batlló
La entidad entregará
al alcalde 2.000 firmas para pedir que expropie parte del edificio contiguo
Al fiscal por alarma social y por atentar contra el patrimonio artístico.
Es la idea de fondo que quiere plantear SOS Monuments en la batalla
que ha emprendido para liberar la Casa Batlló de las cuatro plantas
que se levantaron en época de José María Porcioles
(alcalde de la ciudad entre 1957 y 1973) en el edificio contiguo, que
está en obras, en la esquina de Aragó y el paseo de Gràcia.
Un gabinete de abogados prepara una denuncia que recogerá la
legislación sobre preservación de bienes artísticos
y los informes técnicos sobre las grietas que han aparecido en
las paredes de una de las obras maestras de Gaudí.
Lo que planteará al fiscal el abogado Ramón Baiget, que
representa a SOS Monuments y a la Fundación la Miranda, es que
intervenga en defensa del patrimonio artístico, que en el caso
de la Casa Batlló tiene el máximo rango. Esa iniciativa
legal se apoyará en legislación autonómica y en
el Código Penal. La Ley de Patrimonio Cultural aprobada por la
Generalitat en septiembre de 1993 establece que los monumentos catalogados
como bienes de interés nacional deben poder ser entendidos. "Es
evidente que las cuatro plantas que se construyeron en el edificio contiguo
impiden que se comprenda bien la Casa Batlló, es como si a un
castillo le construyeran una casa adosada", argumenta el abogado
en la azotea de la casa modernista de principios del siglo pasado. Es
en ese lugar -visitado por miles de turistas cada año- donde
es más evidente que las cuatro plantas del edificio contiguo
parecen abalanzarse sobre la Casa Batlló, hasta el punto de que
se diría que una de sus chimenas está empotrada en los
apartamentos de lujo que construye Hines. Y por la vía penal,
concretamente los artículos 321, 322, 323 y 324, sobre los delitos
contra el patrimonio artístico, incluso prevén penas de
prisión. "En principio, la pared medianera de la Casa Batlló
presenta grietas que han sido achacadas a las obras del edificio colindante.
No revisten gravedad pero son daños", insistía Salvador
Tarragó, presidente de SOS Monuments. "Es un problema de
mentalidad, y en Cataluña, como en el resto de España,
no se protege el patrimonio artístico. No hay alarma social cuando
se atenta contra un bien protegido" insistía el abogado,
que no descarta que la propiedad de la Casa Batlló, la familia
Bernat, respalde las acciones legales que presentarán "en
unas dos semanas".
Cuestiones jurídicas al margen, lo que persigue la iniciativa
que impulsa SOS Monuments es que se eliminen los cuatro pisos más
que se construyeron en el edificio contiguo en 1969, época en
que no pocos arquitectos municipales levantaron varias plantas sobre
las azoteas de muchos inmuebles del Eixample, siempre con el visto buento
de Porcioles.
Tarragó también dirige sus críticas al Ayuntamiento
por no haber planteado la expropiación de esas cuatro plantas
añadidas cuando los promotores pidieron la licencia de obras
para la rehabilitación del edificio. Esa petición ahora
está avalada por 2.000 firmas recogidas en tres días entre
los visitantes de la Casa Batllló; sin embargo, nada hace pensar
que vaya a ser tenida en cuenta.