LA BIBLIOTECA DE L'ATENEU BARCELONES

Con motivo de la restauración de la famosa biblioteca, una de las más queridas por el público.

La biblioteca del Ateneu ocupa toda la planta principal del antiguo alau, con la sala principal con pinturas del “Vigatà” que da a la calle Canuda y la parte interior que se desarrolla en torno al patio de las palmeras obra de Josep Font i Gumà y Josep Maria Jujol.

La calidad arquitectónica de esta obra temprana de Jujol es extraordinaria, solamente las salas góticas del antiguo Hospital de la Sta. Cruz, actual Biblioteca de Catalunya son comparables. El diseño de doble alzada de librerías con el pasillo volado que cubren fachadas junto con el conjunto de cristaleras que protegen los libros, subdividen los espacios y cierran las balconeras provocando un efecto maravilloso de reflejos, transparencias y separaciones que sugestionan solamente entra, con su mobiliario y luces sobre las mesas típicamente de época.

Ahora esta obra de arte y de cultura con motivo de su adaptación a la normativa antiincendios, creación de nuevas secciones y modernización corre el riesgo de sufrir alteraciones que puedan hacer perder algunos de sus elementos caracterizadores, aunque secundarios aparentemente, puednn ser importantes.
Todo esto ha motivado una carta de SOS Monuments a la Junta de Gobierno del Ateneu Barcelonès como respuesta a una sesión informativa que tuvo lugar el 4 de Mayo de 2006.

 

Carta a la Junta de Gobierno del Ateneo Barcelonès:

Con ocasión del debate abierto con la presentación del Proyecto de restauración de la Biblioteca del Ateneo, el pasado día 4 de mayo de 2006, nos place expresaros como socio del Ateneo, presidente de SOS-Monumentos y director del Master de Restauración de Monumentos de Arquitectura de la UPC desde hace veinte años, las siguientes reflexiones.

La Biblioteca del Ateneu junto con el patio de las palmeras constituyen dos verdaderos monumentos que otorgan al Ateneu una categoría cultural y arquitectónica como posiblemente no tenga ninguna otra entidad parecida en Catalunya. Por suerte ambos han llegado conservados y vivos hasta nuestros días, por lo cual tenemos la responsabilidad de trasmitirlos a nuestros descendientes tal y como son, con los mínimos cambios necesarios e imprescindibles, cuestión que considero una obligación técnica y moral que no podemos rehuir. Respecto al proyecto presentado en sesión pública, el arquitecto que ha realizado considero que ha efectuado un buen trabajo en líneas generales.

Solamente hay dos cuestiones que me han asustado, una la introducción del aire acondicionado y el otro el traslado de la sala de lectura de los diarios. Vayamos por partes.

1. Gracias a la existencia de una gran cantidad de puertas balconeras en las dos fachadas exteriores y las dos interiores más las del patio de luces, que conjuntamente rodean todo el perímetro de las salas de la biblioteca, la ventilación cruzada ha garantizado una bonanza térmica confortable durante cien años, gracias, también, al grosor de las paredes y al volumen de tres plantas superiores que le otorgan una muy buena inercia térmica.

Por otro lado, las secciones respetables de los conductos del aire malograrán las paredes decoradas con molduras, desmereciendo así la calidad de los espacios jujolianos y de las salas paralelas a la calle Canuda, rompiendo, además, el silencio sagrado en una biblioteca con el rumor y exteriormente contaminando acústica, ambiental y visualmente.

Al tener que cerrar permanentemente las puertas balconeras del balcón corrido de la fachada del patio de las palmeras, se perderá la relación espacial tan hermosa entre interior que exteror. Relación arquitectónica fundamental que se valora sobre manera a las horas de mayor fuerza solar cuando corre el airecillo y al atardcer se tiñe de una especial quietud apta por los buenos ejercicios de memoria.

La introducción del aire acondicionado obligaría a cambiar todos los cristales exteriores y también sus carpinterías con pérdida de las secciones de madera que le dan carácter y calidad a los cierres, cuestión importante para conservar la unidad de la arquitectura.

Pese a que el arquitecto explicó detalladamente como las bocas de renovación del aire quedarían disimuladas convenientemente dentro de los estantes altos, queda la sospecha de que las rejillas vistas, con sus conductos serán elementos de distorsión en un ambiente tan decorado y definido como el de las salas.

2. Respecto a la cuestión del traslado de la sala de lectura de los diarios, si bien me parece acertado el condicionamiento de las salas cerca la calle Canuda para situar las colecciones de revistas, dado que existe una cantidad respetable de lectores que desde hace años utilizan y disfrutan del magnífico espacio acristalado, considero que se les castiga gratuitamente como reiteradamente manifestaron varios socios en la sesión pública.

Entiendo que romper la unidad temática de revistas y diarios puede generar algún problema, pero, problema pequeño a fin de cuentas comparado con la inmensa satisfacción otorgada a los lectores.

La presentación del proyecto a ultima hora cuando ya están a punto de empezar las obras, la cerrazón mental a escuchar la opinión contraria de algunos socios manifestado por alguno componente de la mesa y otros detalles que no vienen al caso, plantean la duda de si ciertos miembros de la junta tienen conciencia de que estamos en una asociación democrática por propia exigencia legal que exige un respeto real del parecer de los socios o si por el contrario, se piensa, erróneamente, que un cierto despotismo ilustrado es necesario para la resolución de temas tan trascendentales como la conservación de la Biblioteca.

Pienso que ganaremos todos y la Biblioteca en primer lugar, si se destinan el dinero del aire acondicionado a completar la restauración de las salas de Canuda y si se deja a los lectores de los diarios que permanezcan felices dónde están.

Excusadme por la extensión y muy cordialmente.

Salvador Tarragó

Barcelona 8 de mayo del 2006