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El
viejo Liceo, perdido entre basura y escombros
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| Pese
a las promesas de restauración, el histórico edificio del
Liceo sigue abandonado y cada vez más deteriorado |
Si bien el edificio no corre
peligro de desmoronamiento, el piso de la planta principal, las
paredes y los cielo rasos están cada vez más destruidos. Dicen que
podrían producirse derrumbes parciales
Basta una simple recorrida por el lugar para darse cuenta: el viejo
Liceo no da más. Pisos rotos, cielo rasos plagados de filtraciones
gigantes, paredes rajadas, ventanas que se caen a pedazos, molduras
irreconocibles y celosías que lucen desvencijadas desde hace años,
son algunos de los tantos detalles que conforman el deterioro de una
construcción que, paradójicamente, ostenta el título de
"patrimonio arquitectónico" de la región. La pregunta,
entonces, resulta obvia: ¿aguantará mucho más el histórico
edificio?
El que responde es el arquitecto Fernando Gandolfi, responsable del
inventario arquitectónico que se viene realizando en todo el casco
urbano platense: "Al Liceo lo conozco como si fuera la palma de
mi mano, y estoy seguro de que, por el tipo construcción que
representa, es imposible que se venga abajo. Pero claro: tanto
deterioro podría provocar derrumbes parciales, sobre todo en la
planta alta, que es la zona más afectada por las filtraciones que se
producen en toda la cubierta".
Pero no sólo el interior está en ruinas: cualquiera que pasa por la
manzana triangular de diagonal 77 entre 4 y 5 puede ver la fachada
llena de grietas y plagada de graffitis. Las viejas escalinatas de mármol
ya no están más y, para peor, lo que supo ser una de las entradas
principales del colegio hoy luce sencillamente como un basurero.
Tras asegurar que el edificio "es sumamente recuperable", el
arquitecto detalló que "habría que hacer una consolidación
estructural en toda la construcción lo antes posible. Esto es,
incorporar refuerzos en zonas claves como la terraza, reemplazas los
perfiles metálicos, recambiar los suelos de pinotea, realizar
trabajos de impermeabilización en toda la cubierta, revocar todos los
muros exteriores y hacer de nuevo todos los trabajos de carpintería
que llevan las aberturas".
POSIBLES DERRUMBES
Como todas las construcciones de la época fundacional, el viejo
edificio del Liceo tiene una estructura de muro portante, y sus
entrepisos están conformados por un sistema de perfiles metálicos y
bovedillas de ladrillos. Según se alerta, uno de los principales
problemas que tiene hoy en día el lugar es el de las filtraciones que
vienen de la terraza, las cuales podrían generar derrumbes parciales
en muy poco tiempo.
"Las filtraciones que se producen en la actualidad atentan
directamente contra los perfiles metálicos del edificio, lo que podría
desembocar en derrumbes parciales de importancia", explicó
Gandolfi, aunque aclaró que "pese al abandono, es muy difícil
hablar de desmoronamientos, ya que en la actualidad el edificio no
tiene cargas y cuenta con una construcción muy sólida".
El histórico edificio fue construido a fines del siglo pasado bajo
los lineamientos arquitectónicos fundacionales de La Plata, y estuvo
a cargo del ingeniero alemán Carlos Altgelt. Su planta es de carácter
neoclásico, y constituyó una verdadera construcción de avanzada
para la época, dado que tenía una gran biblioteca, gabinetes de
ciencia, laboratorios con instrumental importado, gimnasio, auditorio,
enfermería y núcleos sanitarios, además de aulas espaciosas y
jardines decorados con esculturas y plantas exóticas (ver "Un
gigante con historia").
Lejos de aquellos tiempos de esplendor, la realidad actual muestra una
cara muy distinta: muchos de los pisos de las antiguas aulas están
llenos de escombros, los jardines son un cúmulo de desperdicios, a
muchos de los mosaicos que recubren el suelo del hall central les
faltan partes, y el cielorraso del tradicional salón de actos sigue a
un paso del derrumbe.
"La planta alta directamente está cerrada por precaución, tiene
las carpinterías abiertas y hace tiempo es un lugar intransitable. Lo
mismo pasa en la planta baja, donde están todos los cielorrasos a la
miseria", comenta Nelly Lombardi, arquitecta y responsable del
Centro de Ex Alumnos del Liceo, y agrega otro dato sobre el estado del
edificio: "El cielorraso de lo que era la biblioteca, ubicado en
la planta alta, era el único que hasta hace un tiempo estaba bien.
Pero si no se hace nada pronto para detener la humedad, lo más
probable es que eso también se destruya".
El edificio que ocupó el
Liceo fue construido en 1884 siguiendo los lineamientos arquitectónicos
fundacionales de La Plata, y estuvo a cargo del ingeniero alemán
Carlos Altgelt. Su planta se concibió bajo un marcado estilo neoclásico,
y significó una concepción de avanzada para la época.
Entre otras cosas, contaba con una gran biblioteca, gabinetes de
ciencias, laboratorios con instrumental importado, un gimnasio, un
auditorio enorme, una enfermería, varios núcleos sanitarios y
administrativos, además de amplias aulas y jardines repletos de
especies exóticas y esculturas europeas.
Desde 1888 hasta 1931, funcionó allí la primera Escuela Normal
Nacional, regenteada por una de las profesoras que Sarmiento trajera
de Estados Unidos, Mary Olstine Graham. A partir de 1931 se instaló
el por entonces Colegio Secundario de Señoritas, que había sido
creado en 1907, constituyéndose así en el primer colegio secundario
de señoritas de la historia argentina. Recién en 1957 cambió su
nombre por el de Liceo Víctor Mercante en honor a su fundador.
Así, el edificio funcionó en esta manzana triangular de 7500 metros
cuadrados durante varias décadas, marcando toda una época en el ámbito
educativo de la Ciudad.
Pero el paso del tiempo y especialmente la construcción de unos
subsuelos incidieron en su deterioro, sobre todo en la parte alta y en
el hall central. Las fisuras y otras deficiencias que se fueron
acentuando hicieron que finalmente en 1980 el colegio fuera trasladado
a dependencias de la facultad de Humanidades, donde se emplaza
actualmente.
Cuando faltaban pocos meses para la asunción del gobierno democrático,
incluso, el entonces gobernador Jorge Aguado ordenó la demolición
del edificio. Por suerte, por pedido de la comunidad platense la
iniciativa no prosperó, aunque el viejo Liceo quedó abandonado y al
margen de cualquier proyecto concreto para recuperarlo.
Desde su refundación, en 1994, el Centro de ex alumnos cuenta con un
boletín anual que informa sobre gestiones y logros, como la
restauración de cuadros y las declaraciones de "patrimonio
arquitectónico" de la región para el edificio y "De Interés
Provincial" para sus obras de restauración. Para Lombardi, el
palacio es eje de uno de los sitios históricos más destacados de La
Plata: "Mirando en derredor desde el patio de la construcción se
puede ver uno de los grupos urbanísticamente más valiosos de la
ciudad, que sin el Liceo quedaría totalmente disgregado".
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