La piqueta abre paso a un hotel cinco estrellas

LA NACION / Buenos Aires | 28/08/2001 | Página 18 | Inf. General

Comenzaron las obras de demolición en el Palacio Duhau

La torre de 14 pisos se levantará en un área protegida

Palacio Duhau

  • En su momento, más de 2000 vecinos se opusieron a la obra
  • Será el cuarto hotel de lujo en una zona declarada Area de Protección Histórica
  • Molestias en la Nunciatura

Hay un nuevo ruido en el barrio que quita el sueño de los vecinos del Palacio Duhau. No es el tránsito ni el trajín del cercano Patio Bullrich. Es el ir y venir de los camiones, que confirma el comienzo de las obras de demolición del edificio ubicado sobre Posadas, en los fondos del palacio de la discordia.

Una casa de tres pisos, desalojada hace años, por la que sus nuevos dueños pagaron buen dinero, dará los metros suficientes para levantar el hotel cinco estrellas, que ha sido causa de desvelos del vecindario y eje de un negocio millonario que pasó por varias manos.

El primer comprador del Palacio Duhau, en tiempos del menemismo, fue una sociedad encabezada por Vicente Raelle, un empresario ligado a Lorenzo Miguel, dueño de una considerable fortuna y propietario de un piso de arquitectura francesa sobre la avenida Alvear.

De las manos de la sociedad de cuño miguelista, pasó a integrar el Grupo Exxel, cuando los inversores agrupados en torno de la figura del uruguayo Juan Navarro vivían su momento de expansión. La zona donde está ubicado el Palacio Duhau -la avenida Alvear, entre Rodríguez Peña y Montevideo- es una ADH (Area de Protección Histórica) y debe someterse, como tal, a una serie de restricciones, que contemplan la preservación de la fachada del edificio de serenidad helénica construido para la familia Duhau, pero no la de los interiores ni la del jardín.

A pesar de las 2000 cartas de los vecinos en contra del proyecto, que suma un cuarto hotel cinco estrellas en una de las zonas más caras y residenciales de la ciudad, y de la resistencia de vecinos ilustres, como el nuncio Santo de Abril y Castelló, el proyecto hotelero firmado por el ingeniero Diego Peralta Remos (Caesar Park, Torre Fortabat) fue aprobado por la Secretaría de Planeamiento. Su titular, el arquitecto Enrique García Espil, eligió siempre el camino de la cautela, y si bien transfirió las cosas a manos de sus colaboradores inmediatos, dejó traslucir que negarse al cambio y a lo nuevo era una misión imposible.

La música de fondo de la demolición confirma que la suerte de los añosos árboles y del jardín del palacio ya está echada. Las obras comenzarán sin que hayan tenido eco suficiente las duras advertencias del nuncio Abril y Castelló, cuando consideró, en diálogo con LA NACION, que resultaba inadmisible la invasión a la privacidad de una propiedad que "es sede de un Estado, el Vaticano, que ha mantenido y mantiene excelentes relaciones con la Argentina". Las 150 ventanas del hotel de 14 pisos -un eslabón más de la cadena Ritz-Carlton- se asomarán al jardín de la Nunciatura.

En la otra vereda, algunos vecinos, que prefieren callar su identidad, han renunciado a dar batalla y repiten frases remanidas como "siempre el progreso es bienvenido".

Por Alicia de Arteaga
De la Redacción de LA NACION

 

COLABORACIÓN DE : Grupo Patrimonio Arquitectónico - Marcelo L. Magadan -