| JUNIO 2001
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| El
Gobierno de la Provincia alienta la enajenación de los principales edificios públicos de
Tucumán Arq. Marta Beatriz
Silva |
| La última oportunidad Villa Ocampo, la propiedad de la editora de Sur en San Isidro, debe cumplir con su destino y ser un cenáculo para el diálogo entre culturas
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El Gobierno de la Provincia alienta la enajenación de los principales edificios públicos de Tucumán. En numerosas ocasiones los tucumanos hemos asistido, con pena y frustración, a la destrucción sistemática de edificios que constituían parte de nuestra identidad cultural . Algunos ejemplos de ello fueron la Confitería El Buen Gusto, el Teatro Belgrano, la Casa Soldati al lado de la Catedral, la Casa Méndez, la Casa López Mañán -hoy una playa de estacionamiento-, la réplica de la Posta de Yatasto y, recientemente, la Cervecería del Norte. En la mayoría de los casos, dichos inmuebles eran de propiedad privada lo que limitaba su protección. Pero ahora son nuestros gobernantes quienes ponen a disposición de inversores privados y sin ningún tipo de restricciones ni controles todo el patrimonio edilicio de la provincia. Y lo hacen al crear por Ley el marco legal para la venta y canje de inmuebles del estado por obras de infraestructura para ser realizadas por inversores privados. El próximo lunes 11 de Junio, con la sanción del proyecto de Ley, que modifica el "Sistema Alternativo de Pago de Infraestructura Pública", se autorizaría al Poder Ejecutivo a la contratación directa con las empresas privadas para la ejecución de obras públicas canjeando inmuebles de propiedad del estado. Además, las obras a realizarse con este sistema se exceptúan de la aplicación de la Ley de Obras Publicas Nº 5.854. Estos proyectos, tampoco contarán para su aprobación con tratamiento parlamentario y la Legislatura será solamente informada sobre lo actuado. En cuanto a los edificios pertenecientes al Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia no existe ninguna protección real ni efectiva para ellos. Si bien en el Art 4º de la Ley dice que se exceptuarán a aquellos inmuebles "que sean declarados Patrimonio histórico, arquitectónico, cultural o que contribuyan a preservar el medio ambiente", esta protección es sólo una mera formalidad ya que la provincia no cuenta con una Ley que proteja su Patrimonio. Además, nuestros gobernantes tampoco han demostrado tener interés en este instrumento legal ya que desde el 10 de Octubre de 2000 se encuentra a consideración de la Comisión de Educación y Cultura un Proyecto de Ley que Declara Patrimonio Cultural de la Provincia de Tucumán a 54 Edificio y aún no ha sido tratada. Dicho proyecto de Ley fue presentado por el Legislador Dr. Rodolfo Succar a instancias de un conjunto de profesionales especialistas en la materia preocupados ante la amenaza inminente de pérdida de nuestro Patrimonio Histórico. A partir del próximo lunes quienes, por mandato constitucional, tienen la obligación de velar por nuestros bienes culturales y nuestra identidad como sociedad, votarán una Ley que alienta su destrucción. Desde el discurso oficial se propone el desarrollo de Tucumán como polo de interés turístico, y así fue declarada "ciudad histórica" San Miguel de Tucumán, el año pasado. Sin embargo, en lugar de salvaguardar sus Bienes Patrimoniales Históricos, Arquitectónicos y Naturales, atractivos fundamentales de nuestra provincia, nuestros gobernantes pretenden disponer de los escasos edificios con valor arquitectónico y urbano que aún nos quedan, malogrando definitivamente a nuestra ciudad y con ello nuestro potencial como centro turístico del NOA.
Los primeros edificios, integrantes del Patrimonio Cultural de todos los tucumanos, que serán enajenados según consta en la lista de inmuebles del Anexo que acompaña al proyecto de Ley son:
A esta lista puede sumarse cualquiera de nuestros edificios públicos ya que siguiendo esta sinrazón hasta la Casa de Gobierno, el ex Banco Provincia o el Museo de Bellas Artes, corren el riesgo de ser transformados o demolidos, al arbitrio de quien los tenga en sus manos. La gravedad de esta situación clama por nuestra intervención. Debemos hacer oir nuestra opinión en contra de este despojo. El Patrimonio construido nos pertenece a todos. Para mayor información sobre el tema pueden contactarse por mail a: patrimoniohistoricotucuman @hotmail.com
San Miguel de Tucumán, 9 de Junio de 2001
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| La última oportunidad Por Fabio Grementieri Para La Nación Villa Ocampo, la propiedad de la editora de Sur en San Isidro, debe cumplir con su destino y ser un cenáculo para el diálogo entre culturas
A más de veintidós años de la muerte de Victoria Ocampo, su casa de San Isidro sigue con rumbo incierto. Una sucesión de indiferencias, desaciertos, intrigas y cabildeos hace que el desafío que le planteó a su legataria, la Unesco, aparezca como imposible de resolver. Cuatro años atrás, un apresurado proyecto de reciclaje y revitalización, que tenía como primer paso realizar la exposición de decoración anual Casa Foa, sirvió para salir al cruce de un plan de demolición y venta de Villa Ocampo, entonces a punto de instrumentarse. Ese proyecto, a su vez, transgredía restricciones impuestas por las escrituras de donación, los postulados básicos de conservación establecidos por la Unesco -de carácter vinculante-, el Código de Planeamiento Urbano de San Isidro y la condición de Monumento Histórico Nacional. De haberse iniciado alguna de sus etapas, los herederos de Victoria habrían podido hacer un planteo legal por incumplimiento de la voluntad de la donante con imprevisibles consecuencias. La mágica solución de Villa Ocampo 2000, y su primer paso, Casa Foa, puede hoy ser vista también como una expresión más de la euforia de los noventa, cuando parecía que el país, la ciudad y Villa Ocampo saldrían de su letargo e ineficiencia por medio de la privatización y el reciclaje. Detenida la señalada amenaza a la integridad y autenticidad del patrimonio, la organización y planificación del buen uso del sitio como cenáculo de diálogo y creación ha sido incomprensiblemente demorada por malabarismos burocráticos en el eje París-Buenos Aires y por los apetitos de distintos organismos gubernamentales argentinos.
La
variable patrimonial Como resultado de una misión francesa organizada por los gobiernos de dicho país y la Argentina integrada por Francis Maréchal (director del Centro Cultural de la Abadía de Royaumont), Jean-Louis Cohen (director del Instituto Francés de Arquitectura) y Jean Pierre Bernés (ex agregado cultural francés en Buenos Aires) y asesorada por Jacques Rigaud, autor de un informe liminar sobre el destino de Villa Ocampo en 1976, el respeto a la variable patrimonial fue consagrado en estos términos: "La villa de San Isidro simboliza tanto como lo que condensa en sus muros y en los objetos que contiene la vasta red de relaciones, de amistades y de proyectos que signaron la vida de Victoria Ocampo". Ver allí un "lugar de memoria", en el sentido que Pierre Nora da a ese término, sería ciertamente esclarecedor, pero ese término tiene un sentido más metáforico que real y desde ese punto de vista la revista Sur y sus sumarios extraordinarios merecerían sin duda más claramente esa denominación. No son menores los valores particularmente actuales a los que la villa está ligada. Y respecto de su preservación: "... Es necesario asegurar una conservación ejemplar de la villa y de los objetos que contiene. Esto no implica de ninguna manera congelarla o embalsamarla, ni tampoco buscar un estado anterior perdido, sino más bien articular una restauración de la estética original y modernización técnica. Esta conservación no implica tampoco que los programas de actividades estén dedicados a la conmemoración del pasado. Se trata simplemente de intentar devolver a la villa su aura de lugar inspirador, y de condensar ese aura sobre secuencias espaciales y colecciones históricas correctamente puestas en valor".
Inventario y
diagnóstico Protección y
creación Diálogo
de culturas
Por Fabio Grementieri |
Mayo 2001 : !! Patrimonio en Peligro !! Arq. Fabio Grementieri |