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Reunidos en el Edificio de Postgrado de la Facultad del Habitad de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, los diversos arquitectos, historiadores y profesionales varios relacionados con la restauración arquitectónica, la mayoría de nacionalidad mejicana, el resto españoles, salvadoreños, hondureños, colombianos y de otros países latinoamericanos (que se relacionan al pie), con motivo de la celebración del I Encuentro Internacional de Defensa del Patrimonio Cultural, después de las dos jornadas del 5 y 6 de Junio de 2003, de intenso trabajo de visitas al centro histórico de la ciudad de San Luis Potosí y sus principales monumentos, así como a las haciendas del antiguo valle de San Francisco, y tras intensas discusiones y debates, acuerdan: 1. Actualidad de la tradición
sincrética mexicana. La gran geografía abierta de México en casi todos los horizontes, principalmente a la alta de frontera natural con el norte, lo convirtió en un solar de cruce de pueblos y culturas que se han ido acrisolando entorno a estos valles y altiplanos centrales feraces. Las periódicas invasiones de los pueblos nómadas del norte fueron sedentarizandose en dichos valles que permitieron el desarrollo y consolidación de grandes culturas urbanas que constituyeron el armazón del país. La colonización española con todo el desorden y destrucción que significó, no pudo arrasar las culturas aborígenes precolombinas, terminando por crearse un sincretismo criollo de un gran valor de mestizaje, base de la formación del México republicano. Aunque todavía existen problemas y retos cual es la supervivencia de pueblos y culturas indígenas marginadas esperando su reconocimiento y desarrollo pleno, no por ello ha de ignorarse la gran conquista histórica que representó la sabiduría de un pueblo que no cayó en las tentaciones de un anticolonialismo radical y supo sumar y no restar las aportaciones diversas. Este modelo de integración lenta y sincrética de diversas culturas tiene hoy un gran valor de referente frente a la simplificación globalizadora de una cultura rodillo que solo admite imponer su modelo de yanquización uniformador universal. 2. La cultura no es una mercancía
principalmente ….. Frente a quien pretende privatizar los recursos patrimoniales de un pueblo como son el petróleo, las tierras, las aguas, la energía eléctrica o la educación, hay que revindicar y defender el incremento de la titularidad pública, acceso colectivo, el uso social directo y la
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3. Unas estructuras culturales
de referencia 4. Unos centros históricos
todavía vivos Gracias a la restauración de los principales monumentos que cualifican y potencian dicho centro histórico y a la permanencia y fidelidad de los antiguos residentes del centro que con su presencia y cuidados lo potencian y gracias, también, a que las corrientes especulativas y falsamente modernizadoras todavía no han arrasado estos centros, los mismos manifiestan, por lo menos durante el día, un buen estado de conservación y una vitalidad que otorga a esas ciudades toda su personalidad y su importancia. Por ello, cabe instar a las autoridades
locales la persistencia en estos esfuerzos 4. El problemón del centro histórico de la capital federal Si bien el Zócalo constituye todavía la mejor plaza de América por la monumentalidad y belleza de los edificios que la rodean y sostienen, el corazón de la capital federal concentra en sí todos los problemas y dificultades que atraviesan el país, pues como potente imán atrae y absorbe toda la energía de la nación en la búsqueda de una salida inmediata a la pobreza y al desespero. En efecto, este magnífico centro histórico que integra magistralmente la superposición de dos culturas patrimonio de la humanidad, se hunde con la avalancha de toda la inmigración del país concentrada en ella. No podrá resolverse esta invasión y los desequilibrios que provoca, sin una política de descentralización democrática y efectiva que reconozca y potencie los valores culturales, políticos y económicos de los distintos estados, comunidades y pueblos que conforman la república mexicana.
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